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Marcelo Mena, director del Global Methane Hub “Para disminuir el metano no se requiere que haya cero vacas”

  • Nacional
  • 23 mayo 2023
  • Revista del Campo, El Mercurio
  • AFP
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Insiste que avanzar en la reducción del gas  no significa eliminar la producción animal de la dieta humana, sino avanzar en el camino de la mejora de productividad y que para ello existen fondos que permiten avanzar en la investigación.

Por Patricia Vildósola Errázuriz, Revista del Campo, El Mercurio

Fue un hito: En Chile, hace unas semanas, se reunieron los ministros de Agricultura de más de 20 países del mundo, entre los que están los responsables del 50% de las emisiones de metano de la ganadería, en la Primera Conferencia Ministerial de Sistemas Alimentarios bajos en emisiones, con Chile y España como coanfitriones. 

“Siempre pensamos que era importante que participen los ministros de Agricultura en estos temas, y es una forma de intentar dejar atrás la historia de que hay pocos de ellos en las cumbres climáticas”, comenta Marcelo Mena, ex ministro de Medio Ambiente y CEO del Global Methane Hub (GMH), organismo que organizó el encuentro. 

 El foro se enfoca en el metano, del que la agro es responsable del 42% de sus emisiones, gas que, de acuerdo a la información del GMH es 86 veces más potente que el CO2 en su efecto invernadero, por lo que su reducción podría tener resultados  más rápidos en términos del cambio climático: una reducción del 45% de este gas, emitido especialmente por el proceso digestivo de los rumiantes, es crucial para disminuir el calentamiento global en 0,3 grados al 2040. 

De hecho, en 2021, en la COP26, se firmó el “Compromiso Global por el Metano”, donde el compromiso fue reducir en 30% las emisiones de metano, en relación con los niveles de 2020.  Sin embargo, cuando se intentaron cumplir, explica Mena, se vio que era complejo porque no basta con tomar medidas desde el medio ambiente. 

“Desde ahí era fundamental tener un diálogo honesto, directo, para ver cómo avanzar, porque lo cierto es que si es que el sector de agricultura aumenta sus emisiones como se proyecta, todo lo que se haga en descarbonización y todo lo que se haga en sistemas eléctricos y electromovilidad, va a ser insuficiente. Entonces, el ICC indica que tenemos que bajar las emisiones de metano en un 35% al 2030 y si no lo hacemos vamos superar la meta de 1,5°. Esa fue la razón por la que quisimos ayudar a formular esto” comenta. 

Tras los dos días, se firmó una declaración “con compromisos que tienen que ver con mejorar o facilitar las soluciones para una mejor mitigación y que se desplieguen este tipo de acciones no solo de la adaptación climática, como se ha mirado, sino desde la mitigación climática, apuntar a que la agricultura y el sistema alimentario contribuya al cumplimiento del acuerdo de París, pero sin afectar la seguridad alimentaria”, comenta. 

Eso significa, explica “incorporar a la agricultura en los procesos nacionales e incluso a través de las actualizaciones de los compromisos climáticos y eso es una novedad, porque generalmente la agricultura tiene mediciones muy genéricas y sin mucha especificidad”.

Eso implica apuntar a planes de adaptación y mitigación en sectores de la agricultura, pero también buscar mejoras en el sistema ganadero.

“Nos damos cuenta de que esto no se trata de un “Not cow o Not Milk”, sino que de cómo darle rentabilidad al productor para bajar emisiones. Y ahí vemos que estamos al mismo lado. No podría ser de otra forma, cualquier otra sería extremadamente ingenuo y terminaría con una agenda completamente frenada. Y acá lo que se quiere es avanzar. Esto es súper novedoso en el sentido de poder bajar las emisiones a través de la ganadería y también fomentar la innovación y las prácticas como esta y apoyar iniciativas que permitan bajar las emisiones de metano del sistema alimentario en general”, resalta. 

Se refiere a la incorporación de, por ejemplo, innovaciones como el desarrollo de alimentos que inhiben -o disminuyen- la generación de metano en el rumen, lo que ya se viene utilizando en Chile, con un compuesto químico autorizado, pero en el que la investigación global avanza para desarrollar a partir de productos naturales, como algas, en las que incluso se investigan especies chilenas. 

Y el consorcio ya cuenta con más de 140 millones de dólares para investigación, de los cuales US$ 70 millones de dólares son de origen filantrópico y los otros US$ 70 de origen de gobiernos, que van a ser para poder desplegar y pasar a pilotos más profundos las investigaciones que se están realizando para avanzar en la reducción de metano. “Es la mayor iniciativa del mundo de reducción de metano del sector ganadero. Hemos sido capaces de concitar apoyo de filántropos que tienen otras temáticas, como enfocados en el océano, pero cuando ven que a través de las algas se puede aportar a la reducción de metano en el ganado, deciden aportar”. 

- ¿El objetivo es disminuir la cantidad de vacas? 
Cuando uno hablaba con los ministros claramente se facilitaba la discusión por dos cosas: primero, que para disminuir el metano no se requiere que haya cero vacas, no se quiere sustituir el rol que tiene la producción animal en la nutrición humana. Disminuir el metano no significa que no hay más vacas. Lo segundo que tenemos que buscar es avanzar en el camino de la mejora de productividad, en donde se puede avanzar mucho. Un animal en África emite 8 a 10 veces más que uno en Europa o en California, entonces hay mejoras que se pueden hacer con mejor alimentación, mejor reproducción (genética).

-Eso implica importantes costos que el productor no siempre puede enfrentar
-Hoy no necesariamente las medidas de mitigación y de inhibidores son costo efectivas, pero sí vamos a desarrollar la mayor iniciativa de investigación en temas de mitigación de metano en ganadería para poder ayudar a rebajar los costos y ampliar la solución a más sistemas productivos de los que hoy día está disponible. 

-Entonces, en el fondo, lo que queríamos decirle directamente a los ministros, en particular, por ejemplo, a Uruguay y Argentina, que levantó inicialmente reparos, es que queremos encontrar soluciones que sean buenas tanto para las menores emisiones como para la rentabilidad del agricultor que ya está estresado por las condiciones actuales que enfrenta. 

-¿Y en el intertanto, el productor puede tomar algunas medidas para ir avanzando?
-Sí. Se está trabajando en ese sentido, lo hacen desde la industria láctea por ejemplo que trabaja con productores pequeños, en técnicas de agricultura regenerativa, temas de mejora de bienestar animal, que también contribuye a menores emisiones. Se está trabajando desarrollando información local de sistemas de alimentación que bajen las emisiones y que mejoren la productividad, porque en la práctica, cuando una vaca está buscando alimento, desplazándose para encontrarlo, está bajando su productividad. Cuando somos capaces de darle un alimento que no esté ultraprocesado, que sea fácil de digerir, que sea capaz de entregar energía, que sea eficiente en la conversión de leche y carne, eso cambia la discusión. 

Por lo tanto nosotros queremos apoyar a los “gana-gana”, con mucho extensionismo, mucho trabajo tradicional de mejoras productivas, pero con un prisma ambiental y en el otro sentido apuntar a la investigación y desarrollo que entregue estos avances que han sido esquivos para mejoras de productividad y bajas de costos. 

-¿Chile tiene para aportar en este sentido? 
¡Sí! El INIA tuvo la presidencia de investigación de la Alianza Global de Investigación en mitigación de metano en sistemas agrícolas (GRA). El INIA, la Universidad Austral, la de Los Lagos, han tenido buenísimos investigadores en estos temas. La misma PUCV ha estado asesorando en tratamiento de agua y digestión anaerobia a múltiples ganaderos a nivel latinoamericano, incluyendo Guatemala y Panamá, entonces hay oportunidades de aportar desde Chile. 

-Si el problema del metano de origen ganadero es que el rumen genera naturalmente metano, ¿hay avances que permitan disminuir ese efecto? 
-Recientemente se anunció un proyecto que es de edición genómica de las bacterias que están en el rumen, para hacer más eficiente la producción de leche versus metano. 

Porque en el fondo, si uno lo piensa en términos estrictamente de eficiencia, el metano es una ineficiencia de la digestión, es energía que se pierde en la atmósfera y que, al mismo tiempo, causa cambio climático. Por lo tanto, si somos capaces de cambiar ese proceso, ganamos todos.