Difusión

Las leyes del mercado

En el caso de la producción de leche, entre los años 2015 y 2018 vivimos un ciclo depresivo que nos presionó en términos del precio de nuestro producto y, además, se sumaron condiciones climáticas en los veranos 2015 y 2016 que terminaron generando un contexto de contracción importante en la oferta doméstica de leche, salida de productores del negocio e incremento de importaciones por parte de algunos actores para aprovechar una demanda que venía con una dinámica favorable.


Por Bruno Rubilar Gómez, Presidente Aproval Leche AG


Muchas veces nos quejamos de las distorsiones que percibimos en el funcionamiento del mercado, pero, en términos generales, este escenario donde desarrollamos nuestras actividades productivas generalmente termina siendo consistente con sus leyes.


En el caso de la producción de leche, entre los años 2015 y 2018 vivimos un ciclo depresivo que nos presionó en términos del precio de nuestro producto y, además, se sumaron condiciones climáticas en los veranos 2015 y 2016 que terminaron generando un contexto de contracción importante en la oferta doméstica de leche, salida de productores del negocio e incremento de importaciones por parte de algunos actores para aprovechar una demanda que venía con una dinámica favorable.


Sin embargo, algunos actores del mercado extremaron la presión a la baja en sus precios de compra de leche, como fue el caso de Prolesur (filial de la neozelandesa Fonterra y “prima-hermana de Soprole), estrategia que la llevó a perder casi el 30% de su materia prima.


Para cualquier empresa, este nivel de desabastecimiento se hace insostenible, por lo que la reacción no tardó en llegar y a partir de 2019 esta empresa inició una agresiva campaña para recuperar proveedores a través del incremento sostenido en el precio pagado por la leche.


Pero, como la recuperación de la confianza no es un proceso fácil, debió pasar más de un año para que esta compañía viera resultados en su “esfuerzo” y recién en este primer cuatrimestre de 2020 los datos de recepción de leche la están retribuyendo y ha logrado recuperar los niveles de abastecimiento de 2018.


La buena noticia para los productores de leche, en general, es que las demás empresas que compiten por leche con Prolesur, se vieron obligadas a “blindar” a sus proveedores subiendo en paralelo sus precios de compra para evitar la pérdida de leche y eso hizo que 2019 tuviéramos un incremento cercano al 7% en el valor de la leche pagado a productor y en el primer cuatrimestre de 2020 la recuperación del precio bordea el 15%.


La consecuencia lógica y esperable frente a este escenario: un aumento en la oferta de leche fresca que entre enero y abril de este año se acerca al 5% y ha permitido a muchos productores equilibrar en parte el impacto de 3 temporadas para el olvido.


Lo importante es no relajarnos y aprovechar esta coyuntura para seguir avanzando en eficiencia y gestión al interior de nuestras lecherías porque bien sabemos que las bonanzas no son eternas y las leyes generales del mercado tarde o temprano se imponen y debemos estar preparados para el momento en que la oferta se equilibre con la demanda.

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