Difusión

Un caballero “de tomo y lomo”

La madrugada de este jueves, José Miguel Llull Celsi ha partido de este mundo y aunque este viaje que ha emprendido nos ha dejado una inevitable estela de dolor, al mismo tiempo nos da la oportunidad de agradecer el privilegio de haberlo conocido, de haber llegado a compartir una amistad sincera y, por sobre todo, sentir el orgullo de haber tenido entre nuestras filas.


Por Bruno Rubilar Gómez, Presidente Aproval leche AG


Hace exactamente un año inaugurábamos uno de los proyectos más emblemáticos que hemos emprendido en el último tiempo: La construcción de nuestra “Casa de la Leche”, gracias a una alianza con la Municipalidad de Valdivia que nos ha permitido relevar el valor de la producción lechera regional al interior del Parque Saval.


Más allá del orgullo de estrenar en sociedad este espacio de reunión de los productores lecheros de Los Ríos, el momento de mayor emotividad fue, sin lugar a duda, la parte final de aquella ceremonia cuando el Directorio de APROVAL que me honro presidir, rindió un merecido homenaje a nuestro socio y ex presidente entre los años 2002 y 2008, José Miguel Llull Celsi, bautizando con su nombre la sala de reuniones de nuestra Casa de la Leche.


En un momento tan especial para el gremio, nos pareció oportuno hacer un tributo a un dirigente que prestigió a los productores lecheros de la Región de Los Ríos, que fue clave en la consolidación de nuestra institución y que además fue el responsable de motivar en algunos de nosotros el espíritu de trabajar por esta apasionante actividad.


A pesar de que dos años antes el destino lo había puesto frente a su mayor desafío, su fortaleza personal y el irrestricto apoyo de su familia, nos brindaron el privilegio de tenerlo junto a nosotros durante ese homenaje.


Posterior a este tributo, fuimos testigos de un proceso de recuperación de su salud que nuevamente lo llevó a instalarse en su Fundo el Quitral de Panguipulli, para liderar un ambicioso proyecto productivo que en esta nueva etapa de su vida emprendió junto a sus hijos.


Pudimos compartir con él la alegría de comenzar a ver los resultados de este emprendimiento familiar, que cobró sentido gracias al soporte y la confianza de ser parte de la cooperativa Colun.


Pero cuando ya nos habíamos acostumbrado a verlo feliz recorriendo sus vacas y praderas, esta semana el destino le impuso un nuevo desafío que, a diferencia de lo ocurrido hace tres años, ahora no pudo superar.


La madrugada de este jueves, José Miguel Llull Celsi ha partido de este mundo y aunque este viaje que ha emprendido nos ha dejado una inevitable estela de dolor, al mismo tiempo nos da la oportunidad de agradecer el privilegio de haberlo conocido, de haber llegado a compartir una amistad sincera y, por sobre todo, sentir el orgullo de haber tenido entre nuestras filas no sólo un dirigente gremial de excepción, honesto, transparente y consecuente, sino también una persona extraordinaria, de un gran valor humano, de una sencillez a toda prueba y, como alguien apuntó en nuestras redes sociales, “un caballero de tomo y lomo”.