Iván Moraga Labraña Vicepresidente Aproval Leche A.G.
Como ustedes bien saben, el campo históricamente se ha considerado un lugar muy tranquilo para vivir y trabajar. Gracias al mejoramiento de la infraestructura vial y a la conectividad, las inmensas brechas que existían en el pasado con la ciudad se han ido estrechando poco a poco. Pero, como en todo orden de cosas, las zonas rurales no están libres de problemas de seguridad que afectan a las personas, a los animales y a las economías basadas en el trabajo de la tierra, como el abigeato, robos, hechos de violencia y, con un aumento muy importante en los últimos años, los daños que causan jaurías de perros asilvestrados o abandonados irresponsablemente.
Hay medidas que podemos adoptar al interior de los predios para mitigar estos riesgos, como instalar alarmas, cámaras u otras acciones de seguridad. También es importante que los habitantes del campo seamos más proactivos en denunciar los hechos que nos afectan y visibilizarlos ante policías, fiscalías y tribunales.
Sin embargo, existen problemas que sólo pueden enfrentarse mediante organización y trabajo colectivo. En ese contexto es que destaco la experiencia de las juntas o comités de vigilancia rural, y en particular la de Carimallín, en la comuna de Río Bueno, a la cual pertenezco y que hoy reúne a 37 socios para abarcar una amplia zona de la precordillera.
Durante estos años hemos impulsado acciones concretas como la instalación de cámaras y señalética en caminos, apoyo a querellas de vecinos afectados y gestiones para recuperar el Retén Carimallín. También hemos fortalecido la relación con Carabineros y con la Municipalidad de Río Bueno, logrando reducir la ocurrencia de delitos en el sector.
Manejar una organización de este tipo conlleva cargas burocráticas importantes y desafíos para atraer a más vecinos y colaboradores. Es por ello que invito a quienes aún no forman parten de una junta de vigilancia, a que se acerquen a otras juntas o a ONG Campo Seguro y conozcan la experiencia, estudien las mejores formas de trabajar en conjunto y, si resuelven conformar una, mantener también redes con otras juntas y con los distintos actores preocupados de la seguridad en el campo. Les aseguro que vale la pena.